JESHVAN (BUL) 5787: DEL DILUVIO A LA PROMESA
El octavo mes bíblico | Del 12 de octubre al 10 de noviembre de 2026
Un mes de pacto, restauración, despertar espiritual y nuevos comienzos.
Después de las extraordinarias celebraciones del mes de Tishrei, el sonido del shofar, la solemnidad de Yom Kippur, la alegría de Sucot y la íntima reunión de Shemini Atzeret, ahora entramos al octavo mes bíblico, Jeshván, conocido en las Escrituras como Bul. A primera vista, este mes puede parecer inusualmente tranquilo. A diferencia del mes anterior, Jeshván no contiene fiestas bíblicas anuales ni ayunos (Levítico 23). Sin embargo, la ausencia de fiestas no quiere decir que haya una ausencia de la presencia o el propósito de YHWH. Al examinar con mayor detenimiento las Escrituras y la tradición judía, encontramos un mes asociado, a la reflexión, con juicio y misericordia, destrucción y restauración, el dolor y la esperanza, la culminación y los nuevos comienzos. Es también la época cuando comienzan las lluvias en la tierra de Israel, aunque su frecuencia y cantidad varían de un año a otro. Estos temas nos llevan a reflexionar enlas semillas sembradas en épocas anteriores y ver si están dando su fruto dentro del Reino.
Jeshvan 5787 comienza al atardecer del 11 de octubre de 2026, siendo el primer día del mes bíblico hasta el 10 de noviembre. Estas fechas se basan en el calendario hebreo; la observancia local puede variar según la puesta del sol y las prácticas del calendario. Al comenzar esta temporada, la pregunta no es simplemente, ¿qué nos depara para este mes?, sino ¿qué ha puesto YHWH ya en nuestras manos y corazones?, y ¿qué nos llama Abba a cultivar, completar o entregar?. Después de celebrar su bondad durante todo Tishrei, ¿viviremos lo que hemos recibido?, ¿o dejaremos que el ruido del mundo dicte nuestra perspectiva?, ¿nos mantendremos firmes en las promesas del Rey de reyes?. Jeshván es una invitación a ir más allá de la emoción de los encuentros espirituales y alcanzar la madurez de la obediencia diaria, donde nuestra fe ya no se mida por lo que proclamamos, sino por la fidelidad con la que vivimos.
Bul: El mes agridulce
El nombre Bul aparece en 1 Reyes 6:38, donde se finalizó la construcción del Templo de Salomón (el octavo mes). El versículo no define el significado del nombre, pero muchos estudiosos lo relacionan con una raíz semítica noroccidental asociada con la cosecha o la lluvia. Por lo tanto, la asociación con la estación lluviosa es plausible, aunque su etimología precisa sigue siendo incierta. En su uso posterior por el pueblo judío, el mes se conoció con el nombre de Jeshvan. También se extendido en el lenguaje popular el nombre de Mar-Jeshvan, traducido como “Jeshvan amargo”, porque había ninguna festividad bíblica, pero esta es una comprensión tradicional posterior, no una designación bíblica.
En la tradición judía, durante este mes también se asoció el relato del Diluvio. Génesis 7:11 sitúa el comienzo del Diluvio en el segundo mes, y Génesis 8:14-19 registra la salida de Noé del Arca en el segundo mes del año siguiente. El texto bíblico no identifica estos meses con los nombres posteriores de Jeshvan o Marjeshvan. La conexión con Jeshvan depende del cálculo tradicional que cuenta el relato del Diluvio desde Tishrei. Otras tradiciones cronológicas judías y cristianas antiguas han interpretado que el “segundo mes” era otro diferente. Por lo tanto, es mejor hablar de Jeshvan como tradicionalmente asociado al Diluvio, en lugar de afirmar que la Escritura sitúa explícitamente estos eventos en Jeshvan.
Consideremos la extraordinaria escena que tenemos ante nosotros. Las mismas aguas que castigaron a una generación corrupta también transportaron el Arca en la que YHWH salvó a Noé, a su familia y a los seres vivientes confiados a su cuidado. Lo que parecía el fin del mundo se convirtió en el comienzo de un nuevo capítulo de la historia de la humanidad. Cuando Noé finalmente pisó tierra firme, no empezó construyendo una casa, sembrando un campo ni fundando una ciudad. Construyó un altar y adoró a YHWH (Génesis 8:20). Antes de hacer nada más, reconoció a Aquel que lo había guiado a través de la tormenta.
¡Qué valiosa lección para nosotros al entrar en Jeshván! ¿Con qué frecuencia nos centramos tanto en la próxima tarea, la próxima oportunidad o el próximo gran avance que olvidamos detenernos y dar gracias por las bendiciones que nos han traido hasta aquí?
Entonces apareció el arco iris, la señal visible del pacto de YHWH con Noé, sus descendientes y toda criatura viviente (Génesis 9:8-17). El arco iris no era simplemente una hermosa visión después de la tormenta; en el relato bíblico, es la señal de un pacto establecido por Elohim. Da testimonio de la fidelidad del Creador y nos recuerda que sus promesas perduran más allá de las circunstancias del momento. El mismo Dios que preservó a Noé es el Dios que permanece fiel a su Palabra hoy. Las tormentas pueden cambiar, las naciones pueden temblar, las economías pueden fluctuar y el mundo puede parecer cada vez más incierto, pero el carácter de YHWH no cambia. Su fidelidad al pacto no depende de la estabilidad de los reinos terrenales.
Esta es la perspectiva que hemos de adoptar durante Jeshván. No negamos la realidad del sufrimiento, el conflicto o la incertidumbre, pero tampoco permitimos que esas realidades se vuelvan más importantes que las promesas del Padre. Así como el arco iris apareció después del Diluvio, se nos recuerda que los propósitos de YHWH se extienden más allá de la tormenta. La pregunta es: ¿seguiremos mirando a las aguas que nos rodean o elevaremos la mirada a Aquel que tiene el futuro en sus manos?.
El octavo mes: Un nuevo comienzo
Hay algo profundamente significativo al entrar en el octavo mes justo después del viaje espiritual de Tishrei. A lo largo de las Escrituras, el número ocho aparece en contextos importantes que intérpretes posteriores asociaron con el pacto, la consagración y la renovación. La circuncisión se ordenó el octavo día (Génesis 17:12; Levítico 12:3), ocho personas se salvaron del Diluvio (1 Pedro 3:20), y a los siete días de Sucot les siguió una asamblea sagrada adicional, Shemini Atzeret (Levítico 23:36). Las Escrituras no asignan explícitamente un significado simbólico universal al número ocho, pero estos patrones han fomentado la reflexión judía y cristiana sobre el ocho como un signo de renovación o un nuevo comienzo. Sin embargo, la mayor revelación no se encuentra en el número en sí, sino en el Dios que establece su pacto y lo renueva.
Durante Tishrei, nos reunimos, celebramos, nos arrepentimos, adoramos y recordamos la bondad de Adonai. Ahora, durante Jeshvan, se nos invita a reflexionar sobre todo lo que hemos recibido. Imaginemos a un niño que acaba de abrir una gran cantidad de regalos. La emoción de recibirlos es maravillosa, pero el verdadero valor de esos regalos se hace evidente en cómo se utilizan. De manera similar, ¿qué haremos con las revelaciones, las instrucciones, las oportunidades y las responsabilidades que YHWH nos ha confiado?. ¿Serán solo hermosos recuerdos de otra temporada espiritual, o se convertirán en testimonios vivos, llevados a cabo a través de la obediencia, la compasión, la sabiduría y la fidelidad?.
Este mes es una oportunidad para regresar al lugar secreto, lejos del ruido constante del mundo. Para sentarnos en silencio ante el Padre, sin agendas, sin presiones y sin distracciones que tan fácilmente consumen nuestra atención. Es un tiempo para recordar su misericordia, reconsiderar sus instrucciones y preguntarnos si realmente estamos caminando de acuerdo con su plan celestial. Hay momentos en que el mayor progreso espiritual no se logra haciendo más, sino aquietándonos lo suficiente para escuchar con claridad lo que Yahweh nos está diciendo. El Salmo 46:10 nos llama a estar quietos y reconocer que Él es Dios; este versículo es una invitación a confiar y reconocer su soberanía, no una sugerencia genérica para bajar el ritmo.
Tal vez hayan promesas que has olvidado, pospuesto asignaciones que has pospuesto, relaciones que has descuidado, o decisiones que has temido. Tal vez hayas estado esperando una confirmación, aunque el Padre ya te guió lo suficiente a través de su Palabra.
Jeshvan nos recuerda que un nuevo comienzo no siempre implica una tarea completamente nueva. A veces, es la gracia de volver a lo que YHWH nos ordenó desde el principio, a caminar en obediencia.
El Templo de Salomón: La Temporada de la Culminación
Uno de los acontecimientos más notables vinculados explícitamente a Bul es la finalización del Templo de Salomón. 1 Reyes 6:38 dice que la casa de YHWH se terminó en el octavo mes del undécimo año de Salomón, después de siete años de construcción. El texto no indica que el Templo fuera dedicado en ese mismo mes. 1 Reyes 8:2 sitúa la dedicación en el mes de Etanim, generalmente identificado con Tishrei. ¡Imaginen la magnitud de ese momento! Años de preparación, recursos, artesanía, sacrificio y perseverancia culminaron en la finalización de un lugar dedicado al culto del Dios de Israel.
El Templo de Salomón nos recuerda que recibir una visión y llevarla a cabo son dos cosas muy distintas. Muchos se emocionan cuando Yahweh les inspira a hacer algo nuevo, pero la verdadera prueba suele llegar durante los largos periodos de preparación, cuando el progreso parece lento y la ilusión inicial se desvanece. Construir según las instrucciones del Padre requiere paciencia, humildad, disciplina y la voluntad de permanecer fieles, incluso cuando la obra es difícil.
¿Qué estamos construyendo hoy?. ¿Estamos creando algo que refleje el carácter y los propósitos de YHWH, o simplemente buscamos lo que parece exitoso a los ojos del mundo?. ¿Estamos dispuestos a invertir en algo que perdure más allá de nuestra vida, algo que bendiga a las generaciones futuras y glorifique Su Nombre en lugar del nuestro?.
Jeshvan nos desafía a convertirnos en personas que terminan bien. Puede que haya tareas que requieran un compromiso renovado, ministerios que necesiten bases más sólidas, familias que necesiten restauración o proyectos que hayan quedado inconclusos porque el desánimo ha reemplazado, poco a poco, a la determinación. En este mes recuerda que la obediencia no se mide por el entusiasmo con el que empezamos, sino también por la fidelidad con la que perseveramos.
Y este mensaje tiene otra hermosa dimensión. Según el Nuevo Pacto, quienes pertenecemos a Yeshúa estamos siendo edificados juntos por el Espíritu Santo para ser morada de Elohim (Efesios 2:19-22). Al Padre no solo le interesa lo que logramos, sino que le importa lo que se forma en nuestro interior. La mayor obra de edificación es la transformación de nuestros corazones, donde el orgullo da paso a la humildad, el temor a la fe, la amargura al perdón y el egoísmo al amor.
Finalización o desolación: La elección que tenemos ante nosotros
El contraste se vuelve aún más llamativo al considerar la historia del rey Jeroboam. Tras la división del reino de Israel, Jeroboam temía que al permitir al pueblo seguir adorando y peregrinando a Jerusalén, se pusiera en entredicho su autoridad. En lugar de confiar en Yahweh, ideó un sistema de culto alternativo, estableciendo becerros de oro en Betel y Dan. 1 Reyes 12:32-33 dice que instituyó una fiesta el día quince del octavo mes, “como la fiesta que se celebraba en Judá”, y que la había ideado de todo corazón.
El pasaje no califica explícitamente la fiesta de “falsa”, ni relaciona la fecha con ninguna celebración específica de Jeshván más allá de la referencia al octavo mes. Sin embargo, la narración circundante presenta el culto de Jeroboam como una seria desviación del culto celebrado en Jerusalén, y autores bíblicos posteriores condenan sus innovaciones. Por lo tanto, el contraste con el Templo de Salomón es una reflexión teológica, más que una afirmación literaria.
Consideremos el contraste. En el octavo mes, el Templo de Salomón terminó, según el proyecto descrito en 1 Reyes 6, mientras que Jeroboam, posteriormente, estableció otro culto impulsado por sus temores y ambiciones. Un relato apunta a una fiel finalización; el otro advierte sobre las consecuencias de transigir en el ambito espiritual. El problema no radicaba en la falta de actividad religiosa.
¡Jeroboam tenía mucha actividad religiosa!. El problema fue que reemplazó la obediencia a Yahweh por un sistema diseñado para proteger sus propios intereses.
¿Qué relevancia tiene esta lección para nosotros hoy?. Podemos estar tan absortos en construir ministerios, negocios, organizaciones, relaciones y proyectos personales que olvidamos preguntarnos si todo esto está fundamentado en el corazón del Padre. Incluso nos convencernos de que todo va bien porque tenemos éxito, por atraer la atención o producir resultados inmediatos. Sin embargo, a los ojos del mundo el éxito no es necesariamente una evidencia de la fidelidad a Dios.
Jeshvan nos invita a examinar nuestras motivaciones con sinceridad. ¿Construimos desde la fe o desde el miedo?. ¿Tomamos decisiones por obediencia o por el deseo de controlar los resultados?. ¿Estamos dispuestos a renunciar a nuestros planes cuando Yahvé nos muestra un camino mejor?.
No se trata de paralizarnos ante la introspección, sino se trata de regresar a la alegría y la libertad que proviene de la confiaza en el Padre. No necesitamos fabricar nuestros propios becerros de oro cuando hemos sido invitados a la presencia del Dios vivo. No necesitamos comprometer la verdad para asegurarnos un futuro, que en última instancia, está en sus manos. Que este sea un mes en el que elijamos el camino angosto de la fidelidad, incluso cuando requiera valentía, paciencia y sacrificio.
Escorpio, la guerra espiritual y la autoridad de Yeshúa
En tradiciones judías y astrológicas posteriores, Jeshvan se ha asociado en ocasiones con el signo zodiacal de Escorpio, que corresponde al diseño que se encuentra en esa región del cielo. La palabra hebrea para escorpión es akrav, pero “Akrav” no es un nombre bíblico para Jeshvan, ni las Escrituras relacionan el mes con la constelación. Estas asociaciones tradicionales no deben considerarse predicciones bíblicas de acontecimientos terrenales. A lo sumo, la imagen puede servir como una ilustración cultural para reflexionar acerca de una enseñanza importante de Yeshúa.
Cuando los discípulos regresaron de la misión que Él les había encomendado, Yeshúa habló de la autoridad para pisotear serpientes y escorpiones, venciendo el poder del enemigo. Sin embargo, inmediatamente les hizo ver algo aún más importante, debían regocijarse, no solo porque los espíritus se les sujetaban sino porque sus nombres estaban escritos en el libro de la vida (Lucas 10:19-20).
¡Qué profunda corrección!. La autoridad espiritual no es una invitación al orgullo, la agresión ni la fascinación a las tinieblas. Es una responsabilidad que se ejerce con humildad, dependencia del Espíritu Santo y obediencia a Aquel que ya nos ha asegurado la salvación.
Vivimos en un mundo lleno de conflictos, incertidumbre, engaño y confusión espiritual. Las guerras siguen afectando a las naciones, las divisiones políticas se profundizan, las familias sufren y muchas personas buscan desesperadamente respuestas. Sin embargo, el Cuerpo del Mesías no ha sido llamado a ceder ante el miedo, ni a dejarse consumir por la especulación. Hemos sido llamados a permanecer firmes en la verdad, caminar en justicia, perseverar en la fe, proclamar la salvación y orar en todo tiempo en el Espíritu (Efesios 6:10-18).
Nuestra batalla no es contra carne y sangre. Esta verdad debería transformar nuestra manera de ver a las personas, incluyendo a quienes se oponen a nosotros. El enemigo desearía ver a los creyentes consumidos por el odio, la amargura, la división y el miedo, pero Yeshúa nos manda bendecir a quienes nos maldicen y orar por quienes nos maltratan (Lucas 6:27-28).
¿Y si, durante este Jeshván, en lugar de responder a la a nuestros opositores con ira, respondiéramos con verdad y amor?. ¿Y si, en lugar de permitir que las noticias nos llenen de ansiedad, permitiéramos que la Palabra fortaleciera nuestra fe?. ¿Y si, en lugar de ser meros espectadores del sufrimiento, participáramos activamente en la sanidad, la reconciliación, la generosidad y la intercesión?.
2ª Timoteo 1:7 nos recuerda que Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio. Nótese que el poder no está separado del amor y del buen juicio; ambos van de la mano.
El rugido del León de Judá no se refleja en palabras imprudentes ni en hostilidad hacia los demás, sino en la autoridad victoriosa de Yeshua, expresada a través de la rectitud, el coraje, la compasión y la fidelidad inquebrantable.
Los cielos proclaman la gloria de YHWH (Salmo 19:1), pero no reemplazan su Palabra como nuestra guía. No necesitamos temer a las constelaciones, o buscar orientación en la astrología, ni interpretar cada conflicto terrenal como una predicción escrita en las estrellas. Nuestra confianza está en el Creador de los cielos, cuya Palabra es lámpara a nuestros pies y luz a nuestro camino.
En este Jeshván, mantengámonos firmes en esta verdad. La victoria de Yeshúa no es excusa para la complacencia, sino el fundamento sobre el cual perseveramos en la fe, resistimos el mal y llevamos el Evangelio de la paz hasta los confines de la tierra y de regreso a Jerusalén.
Un gran avivamiento que empieza con nosotros.
A lo largo de la historia, los periodos de incertidumbre, han llevado a las personas a examinar los cimientos sobre los que han construido sus vidas. Cuando los sistemas conocidos empiezan a tambalearse y la seguridad terrenal es insuficiente, las preguntas sobre la verdad, la identidad, el propósito y la eternidad se vuelven cada vez más difíciles de ignorar.
Sin embargo, el despertar espiritual no se trata simplemente de reconocer la oscuridad en el mundo. Comienza cuando permitimos que la luz de Yeshua revele todo aquello que está sin transformar, dentro de nuestros corazones.
Es fácil orar para que la corrupción desaparezca de los gobiernos, mientras ignoramos la necesidad de ceder en nuestras propias decisiones. Es fácil pedirle a Yahweh que sane las divisiones internacionales, mientras rechazamos la reconciliación en nuestras familias. Es fácil proclamar un avivamiento espiritual, cuando descuidamos nuestra disciplina diaria en la oración, el estudio de las Escrituras, la humildad, la generosidad y la obediencia.
¿Y si el avivamiento por el que oramos comienza con nosotros mismos?
¿Y si este mes se convierte en un punto de inflexión, no por algún acontecimiento externo extraordinario, sino porque finalmente renunciamos a las cosas que nos han impedido vivir plenamente nuestra vocación?.
Yeshua describe a sus seguidores como la luz del mundo (Mateo 5:14-16). La luz no cumple su propósito si solo "habla de oscuridad", la luz brilla.
Durante Jeshvan, anhelamos que nuestros hogares se conviertan en lugares de paz, que nuestras palabras sean instrumentos de bendición y aliento, nuestros ministerios sean expresiones de servicio genuino y nuestras vidas se conviertan en testimonios del poder transformador del Evangelio.
Oremos por un gran avivamiento en todo Israel y las naciones y seamos la respuesta a esas oraciones. Que quienes tienen hambre espiritual encuentren el amor y la verdad de Yeshúa, a través de personas cuyas vidas reflejen genuinamente su carácter.
Y al orar por Jerusalén, recordemos que la paz que buscamos también debe influir en cómo tratamos a quienes nos rodean. No podemos proclamar al Príncipe de la Paz mientras cultivamos el odio en nuestros corazones. No podemos pedir sanidad para las naciones mientras nos negamos a ser agentes de reconciliación.
Este es el tipo de despertar espiritual que produce frutos duraderos.
Conclusión: Del diluvio a la promesa
Jeshvan es un mes al que la tradición y la reflexión bíblica le han atribuido notables contrastes. Nos recuerda las aguas del juicio y el arco iris de la alianza, la fidelidad consumada de Salomón y el trágico compromiso de Jeroboam y la tierra seca que espera las lluvias que traerán nueva vida. Las asociaciones con José, Manases, Raquel y Benjamín también pueden brindar una significativa reflexión devocional, pero las Escrituras no asignan explícitamente todos esos eventos o figuras a Jeshvan. La muerte de Raquel, por ejemplo, se recuerda el undécimo día de Jeshvan dentro de la tradición judía pero no fue una fecha específicamente mencionada en Génesis. De igual manera, el nombre Manases es explicado en Génesis 41:51 y relacionado con el sufrimiento de José y su capacidad para superarlo, pero el texto no lo relaciona con Jeshvan.
Sin embargo, a lo largo de todos estos relatos subyace una verdad inmutable: YHWH permanece fiel.
Él es fiel cuando las aguas suben y cuando bajan. Él es fiel cuando el trabajo es difícil y cuando es completado.
Él es fiel tanto en tiempos de celebración como en tiempos de silencio. Es fiel cuando comprendemos sus caminos y cuando simplemente confiamos en Él.
Quizás la mayor revelación de Jeshvan es que un nuevo comienzo no requiere que olvidemos todo lo que ha sucedido, sino que recordemos con quién hemos estado siempre, YHWH.
Recordamos su fidelidad para poder confiarle lo porvenir. Recordamos su misericordia para poder mostrar misericordia a los demás. Recordamos sus promesas para poder perseverar cuando su cumplimiento aún no sea visible.
Al comenzar Jeshvan 5787, no permitamos que el mundo determinen el estado de nuestros corazones. Permanezcamos firmes en la paz de Yeshúa, atentos a la voz del Espíritu Santo y comprometidos con los propósitos del Padre.
Que lleguen las lluvias, y que nuestros corazones estén preparados para recibirlas. Que las semillas de la justicia echen raíces y que el fruto del Espíritu se manifieste cada vez más en nuestras vidas. Que toda tarea pendiente sea presentada ante el Padre, que toda herida sea entregada para nuestra sanidad y que todo temor sea confrontado con la verdad de su Palabra.
Y cuando las tormentas parezcan abrumadoras, recuerda el Arca. Cuando el futuro parezca incierto, recuerda el arcoíris. Cuando el viaje parezca demasiado largo, recuerda el Templo. Cuando la tristeza quiera vencer la esperanza, ¡recuerda la victoria de Yeshua HaMashiaj!
Que este mes sea más que una página cualquiera dentro del calendario bíblico. Que sea un tiempo en el que nuestra fe madure, nuestro amor se profundice, nuestra obediencia se complete y nuestras vidas den testimonio de la bondad del Rey de reyes.
Del juicio a la misericordia, del dolor a la esperanza, de los comienzos inacabados a la fiel culminación y de la oscuridad a su maravillosa luz. ¡Caminemos en la victoria de Yeshua!
Oremos:
Padre YHWH, te damos gracias por traernos a este nuevo mes bíblico. Escudriña nuestros corazones, renueva nuestras mentes y alinea nuestros pasos con tu perfecta voluntad. Que toda carga que nos ha impedido caminar libremente en tus propósitos sea entregada a tus pies. Concédenos sabiduría para discernir, valor para obedecer, paciencia para perseverar y un amor que refleje tu corazón hacia cada persona que encontremos. Elevamos a Jerusalén, Israel y todas las naciones ante ti. Brinda consuelo a los que lloran, sanidad a los que sufren, protección a los vulnerables, justicia donde hay opresión y reconciliación donde hay división. Que tu Palabra se extienda con poder, que los corazones sean transformados por el Evangelio y que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
¡En el poderoso nombre de Yeshua HaMashiach, Amén!
¡Jodesh Tov, familia del Reino! Que YHWH los bendiga y los guarde y que este Jeshvan esté lleno de Su presencia, sabiduría, restauración y shalom.
חודש טוב ומבורך — Jodesh Tov U'Mevorach!