Tevet 2026: El gozo puesto ante nuestros ojos
Entrar a un nuevo capítulo es incómodo y más cuando se tiene una comprensión equivocada. El pueblo de Dios muere por falta de conocimiento (Oseas 4:6, Isaías 5:13). La transición es similar a caminar por un campo minado, más si solo dependemos de la revelación pasada. Entrar en lo nuevo de Dios es imposible si pensamos que el odre viejo podrá contener el vino nuevo. Cambiemos el chip, el gozo de Yahvé está delante ti para ver lo que realmente necesitas para este Tevet. Ahora que entramos al 2026, es tiempo de operar en el reino y no solo de saber acerca de él, está al alcance de tus manos.
- Marcos 1:15: “El tiempo se ha cumplido”, dijo. “El reino de Dios está cerca. Arrepiéntanse y creed en las buenas nuevas.”
- Mateo 3:2: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (RV).
- Mateo 4:17: Desde entonces Jesús comenzó a predicar, diciendo: ‘Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.’” (ESV).
- Lucas 10:9: Jesús envía a los discípulos a proclamar que "el reino de Dios se ha acercado".
A medida que seguimos la trayectoria de estos versículos, inevitablemente terminaremos siendo enviados junto a los discípulos, “proclamando” no solo con palabras sino demostrando el poder y el perfecto amor. Dar tal paso de fe no es cómodo, los discípulos estaban llenos de una revelación fresca de Yeshúa como rey y Sus promesas de reino no eran para cuando ellos no estuvieran vivos, sino que llegarían hasta el cielo y también se activarían en el aquí y el ahora. Lo mismo se aplica a cada uno de nosotros hoy y en todo aspecto de nuestra vida. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Cómo es el reino aquí y ahora?
El Reino aquí y ahora
Cada parábola que Yeshúa enseñó empezó con: “El Reino de los cielos es como…” aquí y ahora. Las llaves del reino nos han sido dadas por medio de Yeshúa, Él nos han dado la autoridad para atar y desatar aquello que ha sido atado y desatado en los cielos (Mateo 16:19). Después de haber ministrado alrededor del mundo, en más de 85 países, confesamos que en muchas ocasiones no teníamos contactos en los países que visitabamos, solo el suficiente dinero para un boleto de ida y muchas veces nos quedábamos sin dinero tras nuestra llegada. En resumen, sin lugar donde alojarnos, sin comida y con todo un territorio por explorar.
Sin embargo, una cosa siempre ha sido cierta: el Espíritu Santo nos dijo “Id allí” y con una única instrucción: “Te revelaré todo lo que necesitas saber cuando llegues”. Incómodo, sí, aterrador sobretodo al principio. Incluso daba ansiedad hasta que recordábamos las promesas de Abba y empezábamos a descansar en ellas, siendo como una casa fundamentada en la roca (Mateo 7:24–27).
Al hacerlo, fuimos guiados por el Espíritu Santo, armados con Su Palabra y fortalecidos en nuestra relación diaria porque dependíamos totalmente de Él, rápidamente la incomodidad y el miedo fueron sustituidos por la emoción y al gran gozo de ser llamados a dar testimonio de lo que Él haría en medio de nosotros, siendo Sus testigos. Lo desconocido ya no era un lugar o un tiempo, las circunstancias que queríamos evitar se la entregabamos completamente a Abba, confiando en que si Él decía que teníamos que estar en un lugar determinado, entonces Él no nos desampararía.
Así como los discípulos fueron instruidos a llevar unas cuantas prendas a sus espaldas y con sandalias en sus pies (Marcos 6:8–9), nosotros sentimos que lo que teníamos era más que suficiente en comparación. Nuestras maletas eran más de lo que necesitaríamos para aquel día. Y ya sea que estuviéramos sentados ante reyes y reinas, primeros ministros y presidentes, dignatarios, políticos, dueños de negocios, pobres, sin hogar, viudas, huérfanos, prostitutas, personas transgénero, personas que se identifican como LGBTQ, hermanos y hermanas en Yeshúa, Abba nunca nos ha fallado, Él ha puesto las palabras adecuadas en nuestras bocas Él nunca ha dejado de poner Su palabra en nuestras bocas,— no lo ha hecho antes de llegar a nuestro destino, sino cuando encontrábamos a los hermanos con los que debíamos compartir
El gozo puesto delante de ti
Los milagros, las señales y las maravillas nos han seguido, no porque seamos especiales sino porque simplemente hemos sido llamados, aunque sintiéramos miedo, el amor del Padre fue mayor y Su presencia nos permitió mirar más allá, ver la realidad del cielo manifestándose aquí en la tierra. El reino de Yahweh está cercano solo debemos ser valientes como Josué, adentrarnos en Canaán. Sígamos el ejemplo de innumerables hombres y mujeres de Dios, conocidos y desconocidos, aquellos que nos precedieron e incluso están con nosotros el día de hoy. ¿A quién temeremos? ¿A los poderosos, al dinero, al estatus o a los que proclaman el caos y la destrucción con sus mentiras, odio y división (promotores de este mundo caído en el que vivimos)?. No, a nadie, solo a Yahweh (Salmo 21:7). Quizás también deberíamos de temer el experimentar el remordimiento y el dolor profundo a no dar ese pequeño paso de fe, cuando el Eterno Todopoderoso nos llama. Tal vez el mirar nuestra vida y lamentar el no haber tomado Su yugo (que es fácil y ligero). O haber experimentado el pesar del Espíritu Santo cuando no creímos que Él es quién dice ser. Lo que muchos dicen que es una gran responsabilidad, nosotros lo hemos conocido, el mayor privilegio y honor: el conocerlo y seguirlo manifestando Su gloria para que todos los que tienen oídos para oír y ojos para ver, se maravillen. Para que los corazones endurecidos y destinados al infierno sean alcanzados por Su perfecto amor.
Para regocijarnos junto a las huestes celestiales cuando los perdidos y los que están muertos espiritualmente ven la Luz en los tiempos más oscuros y desesperanzadores. Para que hijos e hijas de perdición sean redimidos, despertados y activados ante nuestros propios ojos, ¡esto no tiene comparación! Ser testigos y ver a los perdidos convertirse en hijos e hijas del Altísimo,reyes y sacerdotes por siempre en el orden de Melquisedec, esto no tiene comparación en satisfacción y agradecimiento. El miedo a la oscuridad, a las muchas legiones del reino caído de las tinieblas, las potestades y poderes, al fracaso, la pérdida, la muerte, la decepción, las maldiciones, las artimañas, la traición, la ofensa, etc, con cada paso de obediencia se irá transformando en regocijo. Un gozo que antes había sido fugaz pero que se ha convertido en un misterio que solo puede encontrarse y revelarse caminando en Su presencia y viviendo: “venga Tu reino y hágase Tu voluntad, aquí y ahora como en el cielo”.
Aunque no sea necesario comprender cada parábola de Yeshúa para comenzar a vivir la fe y el gozo del Rey de reyes, a continuación te presentamos una lista para familiarizarnos con su reino y así, al comparar nuestras vidas con dichas parábolas, obtengamos una sincera autorreflexión al meditar en sus palabras. Haz que tu propósito de Año Nuevo (Revolución) sea guiado por el Espíritu Santo, quien conoce la mente y los pensamientos del Padre.
1 Corintios 2:11-13
“Porque ¿quién conoce los pensamientos y las intenciones del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así también, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios. Ahora bien, nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu [Santo] que proviene de Dios, para que conozcamos y entendamos las cosas [maravillosas] que Dios nos ha dado gratuitamente. También hablamos de estas cosas, no con palabras enseñadas o proporcionadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, combinando e interpretando pensamientos espirituales con palabras espirituales [para quienes son guiados por el Espíritu Santo].”
Dominio
Mientras los tiempos y estaciones bíblicas continúan con o sin nosotros. Las Escrituras de los tiempos finales se están cumpliendo aceleradamente, pero hay una parábola en particular que es de gran importancia, sobretodo a medida que entramos en este nuevo año: a parábola de los talentos.Casi siempre se interpreta esta parabola con el hecho de multiplicar nuestras finanzas, pero es mucho más profunda, es una parábola que refleja el dominio. El hombre que enterró el talento, recibe una mayor atención y se convierte en el ejemplo perfecto de lo que no debemos hacer. Cuando convertimos ese talento o suma de dinero, en un regalo o promesa que Dios nos ha dado, entonces, la parábola toma un giro inesperado porque entendemos que el hombre que escondió su talento debía multiplicarse en el mundo.
«Vosotros sois la luz [de Cristo para] del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no puede esconderse; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un cesto, sino sobre el candelero y alumbra a todos los que están en la casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de tal manera que vean vuestras buenas obras y excelencia moral, y [reconozcan y honren y] glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:14–16).
Y al final de dicha parábola, el destino del hombre con un talento es verdaderamente desgarrador, pero se entiende más profundamente cuando vemos el talento como Dios lo ve: todo lo que ha sido dado gratuitamente por gracia mediante la muerte y resurrección de Yeshua. Con este conocimiento, ¿cómo ves ahora su castigo? Y ¿por qué esta es la última parábola escrita por Mateo?
“Quitadle, pues, el talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene [y valora sus bendiciones y dones de parte de Dios, y los ha usado sabiamente], se le dará más, y [será colmado abundantemente de modo que] tendrá abundancia; pero al que no tiene [porque ha ignorado o menospreciado sus bendiciones y dones de parte de Dios], aun lo que tiene le será quitado. Y echad al siervo inútil a las tinieblas de afuera; allí [en ese lugar de pesar y tormento] será el lloro [por la tristeza y el dolor] y el crujir de dientes [por la angustia y la ira]” (Mateo 25:28–30).
“Dios no valora lo que te da, sino en cómo multiplicas aquello que te ha regalado y prometido. ¡Deja que tu luz brille!” —Profeta John Harke—
Cuando comparamos al hombre que enterró el talento con Adán y Eva, podríamos ver que lo que hizo fue prudente. Pero Adán y Eva entregaron su dominio sobre el huerto del Edén a Satanás y al comer del fruto prohibido, del árbol del conocimiento del bien y del mal, nos parece que al menos el hombre con un talento no entregó su herencia dada por Dios, ¿verdad?. Adán y Eva no tenían el mandato del cielo de hacer brillar su luz, ya que los hombres todavía no habitaban la tierra como hoy, pero el hombre con el talento sí tenía este mandato y nosotros también. ¿Has enterrado tu talento?, es tiempo de desenterrarlo y comenzar a multiplicarlo en este Tevet. Permite que el Espíritu Santo te guíe y te dirija al hacerlo. «Confía en Yahweh y apóyate con plena confianza en Él, con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia perspicacia ni entendimiento. Conócelo, en todos tus caminos, reconócelo y tenlo en cuenta y Él hará rectas y llanas son tus sendas [removiendo los obstáculos que bloquean tu camino]» (Proverbios 3:5–6). Toma dominio sobre todo en Yeshua Ha’Mashiach y que tu multiplicación sea un testimonio para todos y puedan ver que Yeshua es verdaderamente el Rey de reyes y Señor de señores Mientras Su mano te guía y conduce,te protege, te levanta, te lleva de Su perfecto amor y poder, mientras el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22–23) se hace evidente en tu vida. Que el fruto prohibido que todos hemos heredado al nacer se pudra, amargue sea echado al suelo, allí es a donde pertenece, para ser pisoteado por nuestros pies.
La lección de Eliseo sobre la transición
Todos conocemos la fantástica y verdadera historia de Eliseo recibiendo el manto de Elías cuando este es llevado al cielo en carros de fuego, experimentar la muerte (2 Reyes 2:10–14). Y cuando tomó El manto de Elías recibió una doble porción de su Espíritu. Los hijos de Jericó lo presenciaron con sus propios ojos (2 Reyes 2:15). Pero lo que parecía ser una nota al pie de página acabó siendo un momento de transición histórica para Israel y el mundo. Pero hay una clave, ya sea para aprender de las consecuencias de nuestra desobediencia o para escuchar la Palabra de Yahweh y obedecer sin vacilar.
Al ver este milagro de Dios, los hijos de Jericó le dijeron a Eliseo que tenían cincuenta hombres fuertes y que podían ir a buscar a Elías, por si el Espíritu de Dios lo había llevado a una montaña o lo había dejado en un valle, a lo cual Eliseo ordenó simplemente: «No enviaréis a nadie» (2 Reyes 2:16). Pero el pueblo de Jericó insistió hasta tal punto que la Escritura nos dice que él se avergonzó de negarse, lo abochornaron hasta que consintió (2 Reyes 2:17). Buscaron durante tres días y no encontraron nada, al regresar, Eliseo simplemente respondió: «¿No os dije yo que no fuerais?»
Incluso después de haber sido testigos de que Eliseo no solo había recibido El manto de Elías y también una doble porción de su espíritu. Pero insistieron en hacer lo contrario a lo que él mandó, solo porque no concebían un mundo sin Elías, quien había sido el profeta fiel y poderoso , salvador de Israel por tanto tiempo. Se habían acomodado y acostumbrado al vino viejo y al odre viejo que, aunque era extraordinario (importante en la Escritura y en la historia), no se percataron que ellos no podían imaginarse que hubiera otro profeta, que incluso llegara a superar los poderosos milagros, señales y maravillas de Elías, profeta que habían hecho que Israel volviera a seguir la ley de Dios y a adorar al Gran Yo Soy.
¿Qué o quién podría ocupar un papel así y no ser considerado una mera sombra de tal hombre de Dios? Vieron al sucesor que estaba de pie delante de ellos, no había lugar a dudas y aun así se aferraron al vino viejo y al odre viejo. ¿Puedes identificarte? Incluso en nuestro sufrimiento, complacencia, éxito y pecado, todos nos hemos acomodado en algún momento. Para alcanzar ese rompimiento y lo nuevo que Dios ha puesto delante de nosotros, no somos capaces porque a lo que nos hemos acostumbrado se convierte en prioridad porque lo nuevo es territorio inexplorado.
Para muchos líderes y profetas, esto sucede muy a menudo, en lugar de ver la obediencia hacia la Palabra de Dios, se ven obligados a observar cómo la gente aprende de sus consecuencias. Y en el caso de Eliseoalgo que vemos que le falta en su respuesta es ofenderse, responder con ira, repudiarlos o incluso juzgarlos, como muchas veces hicieron los profetas de antaño.
Estamos viviendo en un tiempo de gran transición, y es tiempo de que prestemos atención a la advertencia para que no desperdiciemos nuestro tiempo ni nuestros recursos, ni arrastremos a otros a seguir un ejemplo de desobediencia, aferrándonos a lo viejo en lugar de alinearnos con lo nuevo que Dios está haciendo.Tevet y 2026 están introduciendo algo nuevo y es tiempo de ponernos manos a la obra, activarnos tanto en lo personal como en lo corporativo, ¡el tiempo es ahora!. ¿Qué elegirás? Dios ha prometido rompimiento y crecimiento en 2026, pero ¿estás listo para adaptarte al nuevo tiempo y a la nueva temporada, aquí y ahora?
Nuevo grano, nuevo vino y nuevo aceite: ¡Decláralo y decrétalo ahora!
La transición no es cómoda, pero es esencial. Muchos de nosotros no estamos listos para el traspaso del manto, pero ¿cuándo lo hemos estado alguna vez?. Oseas 2:21–23 es el diseño de Dios para el 2026 y trae la redención y la restauración de la herencia a todos los niveles, tanto de nuestro llamado, como nuestro destino personal en esta nueva temporada. También es un nuevo tiempo para la Novia de Yeshua y el mundo en general. Mientras plantamos la semilla de mostaza de la fe, que es robusta y puede crecer en casi cualquier suelo o condición, Dios nos está encontrando allá donde estamos y nos da el privilegio, el honor y la oportunidad de transicionar y ser activados en victoria para esta nueva temporada. Para muchos de nosotros, esto significa corregir decisiones equivocadas ya que en muchas ocasiones hemos desobedecido la Palabra de Dios y nos hemos desviado de nuestro llamado y destino profético. Para otros esta es la oportunidad de ver con claridad, entender qué hacer y obedecer, siguiendo la guía del Espíritu Santo, sabiendo que lo nuevo de Dios superará con creces el odre viejo y el vino viejo, incluso aunque estos hayan producido gran fruto en el pasado.
Con este entendimiento, al entrar en esta nueva temporada, hagamos un acto profético en fe para activar las bendiciones y las promesas de Dios para nuestra vida, llamados, destinos y herencia, para lo nuevo que Dios restaure, redima y se active en las naciones vuelva de regreso a Jerusalén. Si tienes acceso a una semilla de mostaza física, consíguela ya sea por tu cuenta o medio de otros con quienes el Espíritu Santo te guiará a unirte en fe y en el contexto de Oseas 1 y 2, declara y decreta Oseas 2:21–23, que dice:
«Sucederá en aquel día que Yo responderé», dice Yahweh.
«Responderé a los cielos [que piden lluvia para derramarse sobre la tierra], y ellos responderán a la tierra [que suplica la lluvia],
y la tierra responderá al grano, al vino nuevo y al aceite [que le piden que los haga brotar], y ellos responderán a Jezreel [Mi Israel, que ahora será restaurado].
La sembraré para Mí en la tierra.
También tendré misericordia de la que no obtuvo misericordia; y diré a los que no eran Mi pueblo: “¡Tú eres Mi pueblo!”,
y ellos dirán: “¡Tú eres mi Dios!”».
Yahweh los bendiga y los guarde familia del Reino, que este nuevo tiempo y temporada dé gran fruto para la gloria del Altísimo y para que venga Su reino y se haga su voluntad en la tierra como también en el cielo.

