Jánuca: arde más fuerte
Jánuca, la Fiesta de la Dedicación, ¡La Fiesta de las Luces está aquí y es ahora!. Es tiempo de asegurarte de que tu luz arda, brille intensamente. No es casualidad que Jánuca también sea el puente entre los meses bíblicos de Kislev y Tevet, es una conexión muy importante en esta Fiesta porque es una sombra profética de nuestros propios destinos, el ser puentes de paz, transformación y salvación a través de Yeshua, la Luz del mundo. Janucá no sólo es historia sino que también marcó la resurrección del judaísmo, que estuvo al borde de la asimilación de la cultura griega. Celebramos estos ocho días encendiendo las velas de las Janukiot, con alegría y humildad, sabiendo que por poco Israel estuvo cerca de ser una nación sin Dios, como otras naciones que desaparecieron de la historia.
Jánuca es un recordatorio de las muchas promesas de Dios para Israel, algunas de ellas se han cumplido y otras están por cumplirse. Es un tiempo de agradecimiento, sabiendo que mientras permanecemos en la voluntad de Dios, no importa cuán imposible sea la situación, porque si ponemos nuestra fe en acción saldremos victoriosos de todos los planes y las maquinaciones del caído reino de las tinieblas. A partir de la puesta del sol del 18 de diciembre hasta la puesta del sol del 26 de diciembre, encenderemos una vela por noche (hasta iluminar las 8 velas). Recordaremos el pasado renovando nuestra fe y honraremos a la verdadera Luz del Mundo, Yeshua. Porque a pesar de la creciente oscuridad que cubre la tierra, también hay un levantamiento de la luz alrededor del mundo.
Al igual que Antíoco IV que sacrificó cerdos en el altar de YHWH y puso una estatua de Zeus en el Lugar Santísimo en la epoca de los macabeos, una generación se está levantando y se está manifestando en toda la tierra, sin miedo pero con el temor reverente al Altísimo. En una sociedad donde lo malo se considerado correcto y correcto lo incorrecto, Janucá es un recordatorio y una celebración para el remanente en esta generación. Un remanente firme, resuelto, que arde intensamente y confronta a la oscura influencia de las tinieblas que han invadido todas las esferas de la sociedad. Recuerda: la oscuridad nunca puede vencer a la luz, pero ¡la luz vence a la oscuridad!. Mientras las ventanas de nuestras casas se llenan con las luces de las Janukiot para que todo transeúnte las vea durante estos ocho días de celebración, también oramos para que la Luz que está en nuestro interior, sea evidente para toda persona alrededor nuestro. Somos casas y templos del Espíritu Santo, de vuestro interior ha de brillar la esperanza, la paz y el amor sobrenatural, haciendo huir a las tinieblas.
Celebrando Jánuca reconocemos que somos hijos e hijas ungidos como los dos testigos de Zacarías 4:14, llenos y con nuestras vasijas de oro rebosando del aceite de la unción. Somos la novia de Yeshua, preparada y con suficiente aceite para nuestras lámparas, esperando ser llamada por el Novio a su llegada. Continuamos nuestra misión, el motivo por el cual estamos aquí en este mundo. Yeshua vino a ser luz y a brillar en este mundo de tinieblas, para que todo aquel que pone su confianza en Él, no ande más en oscuridad (Juan 12:46). También tenemos que recordar que"Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. (Juan 12:47)”. Es decir, nuestro trabajo ser luz en este Tiempo de Jánucay no ser los jueces, para no traspasar los límites de nuestra autoridad en Mesías.
Esta fiesta bíblica fue considerada importante, incluso para Yeshua porque durante este tiempo Él estuvo caminando cerca del pórtico de Salomón , alrededor del templo enseñando a la gente en Jerusalén que Él era el Mesías y que Él y el Padre son Uno. Y aunque fue rechazado, esta ventana de tiempo fue importante para Yeshua. Así que, aprovechemos este tiempo de cielos abiertos para compartir las Buenas Nuevas de Yeshua en un mundo sumido en las tinieblas, que la luz en el mundo, nosotros Sus testigos, nos multipliquemos y preparemos el camino para el retorno del Rey. La oscuridad no tiene nada que ver contigo, aunque intente alcanzarte, recuerda, solo la luz puede vencer la oscuridad y la promesa de Dios sobre tu vida es luz y vida eterna. Eres uno de los que arde con fuego divino, una antorcha en la noche de la que las tinieblas huirán. El aceite del Espíritu Santo es el combustible de tu fuego y nunca se apagará. Entra por las puertas de Janucá listo para subir de temperatura, a medida que pasamos de un mes bíblico al siguiente. ¡Adonai te bendiga, te guarde y feliz Janucá!

