Arad: Pozos de Salvación

Situada en uno de los climas más extremos de Israel, encontramos nuestra próxima ciudad por la que estaremos orando y clamando por la salvación de Israel, de ciudad en ciudad. Ubicada en la frontera con el Neguev y los desiertos de Judea, allí encontramos a Arad. Antes de la década del 1960, hubo un intento de colonización del área, pero después de 4 meses sin encontrar ninguna fuente de agua, se abandonó la idea hasta que en 1964, nació la primera ciudad planificada de Israel.

Localizado a 5 kilómetros del antiguo asentamiento pionero de Arad nació esta ciudad con un destino profético escrito en Abdías 1:20. Una profecía que dice que los cautivos de Judá que están en Sefarad (España) poblarán las ciudades del Negev. Arad es la ciudad que está al comienzo del desierto del Negev. Aún hay millones de judíos que deben hacer aliyá (Emigrar) y volver a israel. La tierra prometida está siendo habitada y es un precedente bíblico para el total cumplimiento de este versículo.

Seguimos orando por el regreso de los judíos a Israel y al Negev. Sin olvidar de clamar por la manifestación de la salvación, aquí en Arad. Esta es una ciudad de puertas abiertas , tanto en el desierto de Negev como en el de Judea, ¡declaramos el Salmo 24! y damos la bienvenida al Rey de gloria y le pedimos que entre y visite la ciudad. Arad tiene una población mixta de judíos sefardíes, asquenazíes, beduinos, israelitas de color, así como nuevos inmigrantes. Son personas listas para recibir la lluvia tardía en medio del desierto. Así como algunos dijeron que nada bueno podía salir de Nazaret, aunque Yeshua salió de allí, ahora veremos como una multitud se levantará de una ciudad cercana al desierto, Arad.

¡ a orar por Arad recordemos el pozo de Rehobot (Génesis 26:22), cavado por Isaac y que cuando hubo paz dijo: “Ahora Adonai nos ha hecho lugar, y seremos fructíferos en la tierra”. En un lugar imposible, Arad ha sido plantada y ahora es su momento. Que Aradsea motivo de alegría, dónde fluyan los pozos de salvación (Isaías 12:3) de Yeshúa. ¡Que Adonai te bendiga y te guarde!.

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